El ajo negro se convierte en protagonista de una nueva versión de la clásica sopa fría. Pero esta es apta para ajofóbicos y compatible con despachos compartidos, besos con lengua y vida social en general.


Llevamos un buen tiempo intentando buscar la excusa perfecta para experimentar con los ajos negros. Es bien sabido que el ajo tiene unas propiedades fantásticas para nuestro organismo, pero unas pésimas aportaciones para nuestra socialización, como sabrá cualquiera que tenga un compañero de trabajo aficionado a añadirlo en crudo a su menú diario. Por no hablar de cómo puede llegar a sentar a esos estómagos delicados que empiezan a triplicar su tiempo de digestión solo con olerlo.

Esos momentos tan refrescantes de reflujo ajero post-alioli o salteado de champis con tres dientes de ajo y perejil que nos hacen pasar unas tardes la mar de plácidas, muy cercanas a los ataques de ira de Daenerys de la Tormenta de Juego de Tronos, pueden evitarse en gran parte gracias al ajo negro.

El famoso ajo negro no es más que ajo normal, fermentado durante un porrón de días a una temperatura controlada. Finalizado el proceso, su aroma dista mucho del ajo original y se acerca al regaliz, con una curiosa textura espachurrada y untuosa y un color negro intenso y nacarado.

Esta vez os proponemos una revisión del ajoblanco pero sin ajo blanco, lo que viene siendo una crema de almendra con un toque de regaliz gracias a una suave crema que potenciaremos en color con tinta de calamar congelada, que no aporta sabores pero si mucho color. Os quedará una joya de crema digna de Vegan Black Metal Chef, (aunque no podrá comérsela ya que la tinta viene de un animalito).

Dificultad

Hay que encontrar ajo negro (y ahora hay en todas partes, así que ninguna).

Ingredientes

Para 4 personas

100 g de almendra cruda pelada
150 g de miga de pan
1 patata pequeña
150 ml de nata
3 sobres de tinta de calamar
100 ml de aceite de oliva suave
6 dientes de ajo negro
1 l de agua fresca
Vinagre al gusto
Sal
Pimienta en grano

Preparación
Poner en un cazo pequeño la patata entera y cocerla hasta que sea fácil pincharla.
Si el pan es duro, ponerlo en remojo con el agua y descartar la corteza. Si es un pan del mismo día o de víspera, descartar la corteza sin remojar el pan.
Colocar la almendra pelada, la miga de pan y el aceite en el vaso de batidora. Batir hasta conseguir una pasta homogénea y suave.
Añadir el agua fresca y el vinagre que se quiera hasta conseguir la textura y acidez deseada. Salpimentar al gusto.
Pelar la patata cocida y poner en un vaso de batidora junto a la nata, los dientes de ajo negro pelados y los sobres de tinta de calamar hasta conseguir una crema suave. Verter la crema en un biberón de cocina.
Servir la crema de almendras en un bol, decorar con la crema de ajo negro, pimienta de colores y aceite de oliva.

 

Fuente: El Comidista / El País

216

No hay eventos disponibles

Agenda

sidebar 1 

sidebar2 

Acceso Usuario

¡Atención! Este sitio usa cookies y tecnologías similares.

Si no cambia la configuración de su navegador, usted acepta su uso.

Acepto