El consumo de ajo en ayunas ayuda a desintoxicar el organismo. La mejor manera de aprovechar todas las propiedades del ajo es consumirlo crudo, ya sea ingiriéndolo entero, picado o machacado.


Su ingesta diaria puede contribuir a la prevención de diferentes tipos de tumores, la diabetes, y hasta problemas nerviosos como la depresión.

Estudios realizados en la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill indicaron que las personas que consumen ajo crudo tienen menor riesgo de padecer cáncer de estómago y colorectal.

El ajo puede ser considerado un antibiótico natural que detiene el crecimiento de bacterias que causan enfermedades respiratorias y digestivas. A la alicina, compuesto que se libera cuando se fractura, corta o machaca un diente de ajo, se le atribuyen efectos antibióticos in vitro contra algunos hongos, bacterias y bacilos.

La alicina también ayuda a reducir el colesterol de baja densidad o malo (LDL) causante de las obstrucciones arteriales e infartos de miocardio.

Al ajo se le atribuyen efectos curativos en el tratamiento de los resfriados. Funciona como un descongestionante frente a las afecciones respiratorias, desinflama los bronquios y actúa como expectorante.

Algunos estudios científicos indican que el ajo refuerza el sistema inmunológico y eleva las defensas del organismo.

La ingesta de ajo diaria mejora el torrente y flujo sanguíneo.

Los reconocidos poderes antioxidantes del ajo ayudan a mantener la epidermis en buen estado. La aplicación de mascarillas cutáneas a base de ajo suavizan la piel y ayudan a la regeneración celular.


Para beneficiarnos de las propiedades del ajo se recomienda la ingesta de dos dientes al día.


El mal sabor de boca o el olor del ajo pueden mitigarse tomando jugo de limón o masticando una hoja de menta.

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