Para estas Navidades, una sopita castellana

Ya tenemos el invierno a la puerta y la Navidad prácticamente encima. Con este frío el cuerpo nos pide sopas y es lo que toca cocinar, ayer os presentaba una de mis preferidas, sopa de cebolla. La de hoy es una de las recetas más humildes y famosas de la gastronomía española: las sopas de ajo o sopa Castellana, imprescindibles en Semana Santa y desayuno frecuente en muchas zonas del campo español. Nuestras abuelas y nuestras madres ya nos preparaban este plato tan natural, tradicional y reconfortante. Les bastaba con ajos, pan, pimentón, agua y un poco de jamón para que nos quedásemos embobados contemplando el fuego y mirando la cazuela para ver si ya estaban listas para cenar.

Yo aconsejo un buen tazón de sopas de ajo como cena, la primera cucharada de sopa ya mete el calor en el cuerpo. Su toque de ajo y su aroma de pimentón me recuerda a las cenas viendo la tele en la casa de la prima Miriam, hoy os dejo con su receta aunque no se porqué, nunca me salen al 100% como a ella… seguro que tiene algún secreto que no me ha revelado. Esta confortable sopa merece un lugar en vuestro menú semanal de otoño e invierno, espero que la disfrutéis.

Preparación de las sopas de ajos

1. Pelamos y fileteamos los ajos, no es necesario que sean muy finos. El ajo debe dar olor y también proporcionar la emulsión entre el agua y el aceite para que la sopa sea excelente. Reservamos en un cuenco.
2. Elegimos una cazuela grande, calentamos el aceite en el fondo e introducimos el ajo. Salteamos hasta que comiencen a coger un color dorado (pero cuidado que no se arrebaten) y añadimos también el jamón cortado en trozos pequeños. Removemos con una cuchara de madera de manera envolvente hasta juntar bien los sabores.
3. Cuando los ajos tengan un color miel tostado añadimos 6 rebanadas de pan duro y les damos unas vueltas. Retiramos la cazuela del fuego y espolvoreamos con el pimentón dulce, a mí me gusta así aunque mucha gente lo hace con pimentón picante, todo depende del cocinero/a. El pimentón cumple una doble función: colorea de rojo el pan y además proporciona aroma. Es importante hacerlo con la cazuela fuera del fuego para evitar que el pimentón se queme y que todo quede con un desagradable sabor amargo que nos fastidiaría la sopa.

Fuente: www.recetasderechupete.hola.com

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