Este hongo causa la podredumbre de la planta, y aunque no se ha podido constatar el nivel de afectación, se estima que en mayor o menor medida afecta a todas las parcelas con porcentajes entre el 15 y 20 por ciento.El sector confía en que los tratamientos que se están aplicando minimicen la afección del cultivo. Con todo, destacan que las pérdidas no serán demasiado significativas.

 


El mayor problema que conllevará el ataque del hongo será el aumento de los gastos de producción
Temperaturas más altas de lo normal, ausencia de heladas y la humedad en las tierras de regadío ha sido este año un excelente caldo de cultivo para la proliferación del ‘penicilium’ en las explotaciones de ajo. Este hongo, también denominado moho verde, ataca a la semilla provocando la podredumbre de la planta. Empieza por el diente de siembra y hay casos en los que no afecta al ajo nuevo, aunque lo debilita, pero en otros entra por el disco radicular y afecta a las raíces provocando la muerte del bulbo.

El problema se ha extendido de forma generalizada, y aunque ya en los últimos años se viene detectando su incidencia en las explotaciones de ajos en mayor medida que otros hongos como, por ejemplo, ‘la blanquilla’, en esta ocasión el ataque es más fuerte.
Así lo confirman los técnicos del laboratorio de la cooperativa de ajos San Isidro Labrador ‘El Santo’ de Las Pedroñeras, desde donde se está trabajando con los socios para tratar de acabar con el hongo mediante tratamientos de fungicidas, fortificantes y activadores de defensas de las plantas, para hacerlas más fuertes y que soporten el envite del invasor.

Con todo, aunque supone un problema que estos días trae de cabeza a los productores, confían en que el cómputo final no será demasiado significativo en las cosechas.

 El "penicillium" ha afectado ya a varias variedades de ajo

Hace aproximadamente un mes y medio que comenzó a detectarse la expansión del hongo, la media de incidencia en las parcelas estaría entre un 15 y un 20%, pero son datos que no han podido contrastarse, entre otras cosas porque el grado de afectación es muy diferente de unas explotaciones a otras. Así, mientras que algunos agricultores hablan de un 20% de ajos muertos por el ataque del penicillium, y muchos otros muy debilitados, en otros se estima la mortandad de la planta entre un 8 y un 12% .

Lo que sí está claro es que el penicillium, en mayor o menor medida ha atacado a las distintas variedades de ajo, tanto en el blanco como el morado, siendo esta última la variedad con mayor incidencia por tener una siembra más tardía y, por tanto, el estado fenológico de la planta era más débil en el momento del ataque. De todas formas la incidencia dentro de la misma variedad también es muy dispar, sobre todo por la diferencia en las fechas de siembra.

“El ajo temprano al estar un poco más grande está más fuerte, pero hay parcelas de todo. En mi caso, que tengo explotaciones en zonas tanto de La Mancha como de La Manchuela de Albacete y Ciudad Real, hay zonas en las que se aprecia más que en otras. Es más, en el mismo pivot hay grandes diferencias, esto es algo que ya habíamos visto otros años, pero en esta ocasión se nota mucho más la diferencia desde el primer hilo entre los ajos que se han sembrado unos días antes y después”, señala Antonio Escudero, miembro de la directiva de la Asociación Nacional de Productores y Comercializadores de Ajo (ANPCA).

Más de la mitad de los ajos afectados se salvarán

Con todo, Escudero se muestra optimista en que más de la mitad de los ajos afectados por el hongo se salvarán puesto que “no están dañados íntegramente”. Eso sí, perderán algo de calibre puesto que durante su recuperación no podrán tener un crecimiento del bulbo normalizado.

“Se están haciendo tratamientos para controlar los hongos que son más o menos efectivos, la semilla se había tratado previamente pero la temperatura ha propiciado su desarrollo. Es una consecuencia más del cambio climático y la naturaleza nos lo está diciendo. En todo caso, no podemos ser alarmistas. Las pérdidas no serán demasiado significativas”.

De la misma forma opina el presidente de la Mesa Nacional del Ajo, Julio Bacete. Si bien, al igual que Escudero destaca que el mayor problema que conllevará este ataque del penicillium será engrosar los gastos de producción en un año, que además por la falta de lluvias están siendo necesarios más riegos en las explotaciones ajeras.

Ante esto confían en que el mercado se mantenga en unos márgenes aceptables que permitan la rentabilidad de los cultivos. De momento las perspectivas son buenas, la campaña de comercialización transcurre con fluidez y las previsiones del volumen de cosecha, según destaca Antonio Escudero, no hacen temer una modificación a la baja.

 

Fuente: Las Noticias de Cuenca

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