Los principales ajeros de la provincia de Córdoba, reunidos en la sectorial del cultivo del ajo, celebrada en la sede de Asaja para hacer balance de la situación y de las siembras, han estimado una leve reducción de la superficie sembrada en la provincia de Córdoba de un diez por ciento, así como la producción en un seis por ciento con respecto a 2017.

No obstante, Córdoba sigue siendo la principal provincia andaluza productora de esta hortaliza, representando el 38 por ciento de la superficie total de ajo en Andalucía, con 2.011 ha. y el 34 por ciento de la producción total andaluza de ajo, alcanzando las 22.121 toneladas.

El presidente de la sectorial nacional del Ajo y de la sectorial de Asaja Córdoba, Miguel del Pino, convocó a la sectorial para hacer una valoración de la situación de mercado del sector del ajo en la provincia de Córdoba, de las perspectivas y avance de siembras en la campaña 2018-2019, así como la situación de la campaña de comercialización de ajos 2017-2018.

El ajo recolectado entre mayo y julio contó con un inicio de campaña retrasado, entre 10 y15 días, dependiendo de la zona de producción. Este retraso en el calendario habitual de producción del ajo se produjo debido al periodo de lluvias intensas recogido en los meses previos a la recolección, entre mediados de marzo y abril de 2018, y que se ha apreciado tanto en el ajo Spring como en el ajo morado.

No obstante, la calidad del producto ha sido buena, como garantía del ajo español, lo que no se ha visto acompañado por la situación de los precios, que han ido a la baja debido a la gran existencia de ajo chino en cámara.

Vía www.asjacordoba.es

“Brasil y Estados Unidos son dos grandes mercados para el ajo de Aceuchal”

El sector del ajo siempre se ha asociado en Extremadura a la localidad pacense de Aceuchal, famosa en su día por su producción y en la actualidad por su transformación y comercialización. Aunque su producción se realiza mayoritariamente por razones de extensión de terreno y agua en tierras Portugal, Aceuchal sigue siendo una de las capitales del ajo españolas, como lo demostró en la I Feria Internacional del Ajo celebrada allí a mediados de abril.

El ajo puede llegar a suponer unos ingresos anuales de unos 20 millones de euros en Aceuchal y muchos jornales para mujeres en sus fábricas. “Aun así en temas como el de regadío en Tierra de Barros, la Administración no nos ha tenido en cuenta”, segura Carlos Dobado. Un cultivo caro de producir, de carácter anual, que se enfrenta a importantes desafíos de sanidad vegetal como el Fusarium.

¿El volumen de transformación y comercialización de vuestra cooperativa ha crecido mucho en los últimos años?

En el año 2003 éramos unos 30 agricultores con una producción de unas 900 toneladas de ajos en unas 70 hectáreas. Y a día de hoy podemos hablar de unos 60 agricultores con una producción de 5.000 toneladas de ajos y que controlan unas 400 hectáreas de cultivo. Toda nuestra producción la transformamos y comercializamos nosotros, para evitar intermediarios.

¿Cuál es la salida comercial del producto?

Cuando llegue yo a la cooperativa, más del 80% se exportada a Portugal, un mercado que ya cuenta con su propia producción. Hubo que comenzar de nuevo desde cero, y actualmente hemos conseguido que el 20% de la producción se exporte, siempre buscando nuevos mercados y con más poder adquisitivo. Brasil es el primer objetivo que hemos logrado, y también estamos creciendo en Estados Unidos y Canadá. En esta campaña podemos alcanzar ya el 40% en exportación. En Brasil todo el ajo fresco va para el cliente final. En el caso de Estados Unidos, el 50% puede ser ajo pelado. Es un gran mercado que tenemos que cuidar.

¿Cómo incluye en el consumo del ajo los nuevos cambios y hábitos de consumo alimentarios, con más comida rápida y preparada?

En España y en Europa el ajo no tiene la imagen que tiene por ejemplo en China, el mayor productor mundial con el 85% del mercado, donde se considera casi un medicamento. Aquí sigue siendo visto como una especie o condimento. Está claro que el cambio en los hábitos de consumo y sobre todo en el tipo de hogares, con solo dos o tres personas, influye. Por eso hay que insistir mucho en vender bien el producto, con diseños y envases atractivos, para atraer a nuevos clientes.

¿Las importaciones de China son un grave problema para el sector?

Las importaciones de ajo chino a través del contingente aprobado por la Unión Europea han crecido en los últimos años. Sigue entrando mucho ajo chino sin licencia a través de los países de Europea del Este. Es un problema muy serio para el sector, que irá a más como aumenten las producciones chinas. El tema del Brexit tampoco beneficia al sector. Para un experto si es fácil distinguir el ajo chino del español pero un cliente normal no lo puede hacer. El buen etiquetado es clave.

Fuente: Extremadura 21

A finales de mayo comenzó, señala la Red de Alerta e Información Fitosanitaria de la Junta de Andalucía  la recolección del ajo temprano, el blanco o chino, el cual ya está en su totalidad en los almacenes de clasificación y enristrado.

Desde la segunda semana de junio se está; cosechando el ajo morado, que es más tardío, por lo que tras arrancar los bulbos del terreno, las parcelas cosechadas de esta variedad aún presentan manojos de ajos que se dejan secar en el terreno durante unos días (y el clima, de momento, permite que este proceso sea rápido. A medida que tras su secado en el terreno, se vayan recogiendo los bulbos, se limpiará la tierra que tengan adherida.

Se espera que para la segunda quincena de junio haya finalizado completamente la recolección de todas las variedades

Se puede de destacar que la recolección ha venido atrasada aproximadamente unos 10-15 días, debido al prolongado periodo de lluvias y temperaturas suaves de esta campaña.

En cuanto a la calidad, es ligeramente inferior en las variedades más tardías (morados), debido sobre todo a las condiciones climatológicas adversas. Y es que las lluvias de abril y mayo, en algunos casos torrenciales, junto con la suavidad de las temperaturas, propiciaron la aparición de focos importantes de enfermedades fúngicas, coincidiendo en un momento fenológico bastante susceptible al ataque de estos agentes.

  • Ajos chinos: en general el calibre está siendo algo más pequeños y los rendimientos algo más bajos (se estima que entre 3-5% menos que la campaña pasada), pudiendo llegar a unos <14.000 - 15.000 kg/ha de media. Respecto al estado sanitario del cultivo, durante el crecimiento del mismo no se han detectado incidencias importantes de plagas y enfermedades, manteniéndose en niveles normales y controlados los ataques de roya del ajo (Puccinia allii, P. porri). También en esta variedad, se observó la presencia de Trips, aunque se produjo algo de efecto lavado que ejercieron las lluvias. En algunas parcelas de ajos chinos, se han observado daños por bacteriosis, deformación delos dientes de ajo, pero sin llegar a producir un daño significativo. Una fisiopatía que se ha producido bastante en algunas parcelas de estos ajos chinos, y que ha afectado a la producciópn ha sido la que se denomina "escobillas", que consiste en un excesivo desarrollo de las capas de tejido que rodean al bulbo, disminuyendo el calibre y calidad de los dientes finales.
  • Ajos morados: las producciones de esta variedad se esperan que sean menores, pero se espera que el precio tenderá a ser más elevado, por lo que al final es probable que se compensen los costes en el cultivo del agricultor. A finales del mes de mayo se observó la presencia de "blanquilla"  que afectó a un gran número de parcelas.  Las producciones de esta variedad se esperan que sean menores, pero también se supone que el precio tenderá; a ser más elevado, por lo que al final es probable que se compensen los costes en el cultivo del agricultor.

Fuente Agronews

La cosecha de ajo en Extremadura se prevé que sufra una merma que se cifra entre un 10 y un 15 por ciento debido a la humedad y al frío que han precedido al inicio de la recogida.

Así lo ha asegurado Carlos Dobado, gerente de “El Ajero”, la cooperativa más importante de ajos de Extremadura, ubicada en Aceuchal (Badajoz), municipio que concentra todas las empresas que comercializan el ajo extremeño excepto una, situada en Badajoz.

El granizo y las lluvias persistentes que se vienen registrando desde finales de mayo ha complicado seriamente la campaña de recolección del ajo temprano. Las tormentas han causado graves pérdidas y aún pueden ser más.

El exceso de agua en las parcelas amenaza con echar a perder buena parte de la cosecha. La prioridad en estos momentos es poder sacar los ajos de la tierra, y no en todos los casos se puede. Las más fuertes están embarradas y es imposible poder acceder. En otros casos, los que se han cogido corren igualmente el riesgo de poder estropearse también por el exceso de humedad y barro.

El panorama, desde luego, es desolador. La cosecha de ajo temprano “será un desastre”, señala el presidente de la Mesa Nacional del Ajo, Julio Bacete, quien destaca que este, por desgracia, “será un año de seguros”.

Desde que el 29 de mayo el temporal de agua y granizo descargara con fuerza en la comarca de La Mancha los técnicos de Agroseguro no han tenido un minuto de tregua. El ajo, es uno de los cultivos que más se ha visto afectado. La planta estaba lista para la recolección cuando se vio sorprendida por unas intensas lluvias que este fin de semana seguían presentes en numerosos puntos.


Los partes de siniestro afectan ya a más de 7.000 hectáreas, según señala Antonio Escudero, responsable de la sectorial de ajo de ASAJA Cuenca y miembro de la directiva de la Asociación de Productores y Comercializadores de Ajo (ANPCA). Pero el verdadero alcance no se verá hasta que no comience el proceso de corte y clasificación.

El ajo que se está recogiendo aparentemente está sano pero el problema es el exceso de humedad que tienen los bulbos. Las ‘camisas’ o pieles se deterioran y al secarse es seguro que saltarán. Eso, junto al descabezado que el exceso de barro puede provocar en el corte al ser más difícil de manejar, da ya por seguro que habrá mucho ‘destrío’, una situación que sin duda mermará el precio de mercado, al tiempo que encarecerá los costes al necesitar más mano de obra.

Otro de los problemas es que el agua se puede acumular entre las hojas y el tallo y con ello disparar la proliferación de bacterias que producen un cambio de coloración en las capas afectadas. De hecho, eso es algo que ya se está viendo en numerosas parcelas en las que “están saliendo súper negros”, señala Julio Bacete.

Comercialmente este también es un ajo que se considera defectuoso. Si se para a tiempo las consecuencias se quedan solo en un cambio de coloración en las capas, si no, puede llegar al diente y afectarlo.

Con todo, “se mire por donde se mire, la pérdida de cantidad y calidad en la cosecha de ajo temprano es innegable”, apostilla el presidente de la Mesa Nacional del Ajo.

"Se mire por donde se mire, la pérdida de cantidad y calidad en la cosecha es innegable"


MANO DE OBRA

Ahora, la prioridad es poder sacar los ajos de la tierra. El proceso debe ser rápido para evitar que los daños vayan a más. Y aquí, el problema lo platea la mano de obra. En estos momentos, dice Antonio Escudero, todos los temporeros que están en la comarca están ocupados en la tarea de la recolección y amontonado, y esta es una tarea "que requiere 20 veces menos jornales que el corte, que será cuando venga el problema de escasez de mano de obra". Las lluvias que han afectado a toda España han retrasado todas las cosechas y con ello también la movilidad de los temporeros. Por ello Escudero destaca que están en conversaciones con trabajadores que están en la campaña de la fresa en Andalucía. “Esperamos que vengan porque si no habrá problemas de mano de obra a corto plazo”.

HONGOS EN EL AJO MORADO

Al contrario que al ajo temprano, en este tiempo las lluvias favorecen al ajo morado, el autóctono de la comarca manchega de Las Pedroñeras que está amparado bajo el marchamo de una Indicación Geográfica de Calidad. El proceso vegetativo de esta variedad lleva otras fechas y aún está en tiempo de aprovechar el agua para mejorar su calidad, pero en este caso el problema son las bajas temperaturas.

La falta de calor y la humedad es un caldo de cultivo idóneo para la proliferación de hongos como ‘la blanquilla’ que ya se está detectando en numerosas parcelas. Ante esta situación, tanto de ASAJA como desde la Mesa Nacional del Ajo, advierten a los agricultores que no bajen la guardia y apliquen tratamientos preventivos que mantengan a raya los hongos y otras posibles plagas. Eso si pueden pasar a la tierra, que es el problema que se está planteando.

 

FUENTE: Las Noticias de Cuenca: https://bit.ly/2LG1qff  

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